Una vez, una chica le preguntó a Nuestra Madre Fundadora:
—Madre, ¿qué necesito para ser religiosa?
Y Nuestra Madre, mirándola con ternura le respondió:
—¿Tienes corazón para amar a Dios y boca para alabarle?
En el seguimiento de Cristo esto es lo más importante: tener un deseo profundo y sincero de amarle, alabarle y servirle. Si tú quieres optar por este estado de vida, ¡te invitamos a conocerlo!
Y para ayudarte a descubrir tu vocación, te ofrecemos la oportunidad de iniciar un proceso de discernimiento para clarificar si efectivamente tu camino es la vida consagrada a Dios, al estilo de las Hermanas Dominicas de Santo Tomás de Aquino.
Para tal proceso, te invitamos a comunicarte al teléfono 55 3234 4183 para concertar una cita y explicarte los detalles de este proceso de discernimiento.
¡No tengas miedo de abrirle tu corazón a Jesús!



